19 de abril de 2011

any more

Recuerdo que en esos momentos de angustia, nadie estaba para mí. En los momentos de desesperación recurría al internet, un consolador falso y destructor. Tenía miedo de aferrarme solo al exterior de mi alma, nada de lo que hacía venía desde mi corazón, ya no poseía una luz, ni había oscuridad tampoco, no era bien no era mal... No sabía que era, eso me asustaba más.
La exactitud del tiempo me aterraba, sólo hacía lo que me pedían y no me importaba nada... Lloraba y las lágrimas ni salían, mis ojos se humedecían solo adentro de la pupila pero no tocaban mi lagrimal, ni mis mejillas.
Estaba aterrada, con la puerta cerrada, ante todo y todos los que de mí quería saber.. No tenía amigos, ni cosas entretenidas que hacer.. La rutina era mi mejor amiga, lo peor era que no existía tal rutina, hacia lo que quería cuando lo quería y todo lo repetitivo se volvía adictivo, y nada sujeto a el afecto.
Era un mueble recién comprado de la tienda, ni una cerveza pasaba por mi lengua, no comía porque la comida no podía digerir, el agua me enfriaba tanto la garganta que no quería tomarla... En las noches pasaba todo el rato pensando en un cuento soñado.. Y no me daba cuenta cuando caía dormida, mis ojos veían hacia lo negro y el paisaje era tenebroso... No se que hacer, un día no despertaré.