Si pudiera elegir de donde vengo diría vendría de una cueva gigante que es oscura por fuera pero clara por dentro, no habría zapatos que usar, solo patines, patines que nos lleven a todos los hermosos lugares del mundo, patines que no paren en su destino hasta haberlo cumplido, patines que no oigan nada negativo que sólo vivan de lo positivo, patines que alejen la soledad y traigan la compañía de amigos verdaderos, patines que alejen los temores y nos hagan fuertes y valientes, patines que no envidien a otros patines sino alaben a los otros, patines que amen a su semejante y a cualquier otra criatura viviente por más raro que sea su aspecto exterior. Ojala todos tuviéramos las cualidades de estos patines... Y solo anduviéramos por la vida patinando, mientras que seamos felices (todo bien).